|
Eva Giberti ha construido un concepto muy claro para tratar de definir el lugar que ocupan los medios, en el seno de la familia: “el otro parafamiliar”. Particularmente el televisor, en su carácter de artefacto familiar, es “como sí” fuera de la familia pero paralelamente, un desconocido. Esta ambigüedad in-visibiliza su acción socializadora y desubica a los adultos, les dificulta posicionarse y dimensionar objetivamente sus mandatos. Sin embargo, urge clarificar sobre sus efectos, ya que las investigaciones más confiables nos hablan de una exposición de 2 a 4 horas diarias de los niños frente a la televisión.
En la década del 50 el realismo italiano se había propuesto presentar la vida tal cual es a través del cine. Pero como toda expresión artística, estaba sostenida y pautada por códigos. Representaba tiempos y espacios socio-históricos definidos por el relato literario.
Actualmente la televisión se propone un nuevo realismo: mostrar la vida tal cual está siendo. Para ello, no se remite al relato de lo que ya aconteció. Carece de memoria, de raíces, tradiciones y valores instituidos. Capta lo efímero, casi siempre banal… cuando no, promiscuo. Fusiona géneros en los que se mezclan realidad y ficción en forma simultánea. Lo que está siendo es incuestionable y se torna verosímil, es decir, lo hace parecer verdadero, aunque no lo sea. La programación circula fugazmente y sobre esta volatilidad de la memoria, se acentúa el impacto emotivo para construir verosimilitud. Compartimos las conclusiones de Susana Velleggia en su investigación sobre la audio visualidad.
La "ausencia" de memoria, de raíces, de historicidad, con la nueva realidad instalada por la televisión, fortalecerá - en apariencia - el pseudo protagonismo de un nuevo "actor social" llamado opinión pública y construirá nuevos actores identitarios, que ya no serán adquisitivos, sino adscriptivos.Mientras había estado y aparato productivo, el trabajo y la política eran principios adquisitivos. Se hacía o se elegía. En cambio, principio adscriptivo es aquél que yo no elijo: ser mujer, ser adolescente, etc. Esto será muy funcional al mercado y a la comunicación, quienes dirigirán sus mensajes a poblaciones específicas, pero no organizadas y por lo tanto fragilizadas, sin representatividad y con identidad definida por la categoría social a la que pertenecen.Las estrategias comunicacionales explotarán al máximo esta faceta. La construcción del modelo de consumo excesivo de alcohol entre los jóvenes, es un caso paradigmático del trabajo en conjunto entre empresas y medios de comunicación, para maximizar las ganancias de ambos, pero obtenidas estas en perjuicio de un sector vulnerable de nuestra sociedad como son los adolescentes y jóvenes. Esta es una gran deuda que tanto medios como anunciantes deberán saldar con la sociedad, a la que también pertenecen, porqué son responsables de haber construído este modelo de consumo excesivo de alcohol.
|