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La imagen institucional es la forma en que el público percibe a la empresa, o sea, la representación social que la sociedad tiene de la misma. En cierta forma, es la que determina que esta sea valorada como socialmente responsable o no.
Cabe profundizar por lo tanto sobre el significado de la responsabilidad social empresaria.
En “La responsabilidad social en la Argentina” producido por IDEA, Florencia Roitstein afirma que “es el vínculo que cada empresa establece y cultiva con sus públicos con el fin de generar vínculos sociales que favorezcan la competitividad y el negocio a largo plazo, al mismo tiempo que contribuye a mejorar en forma sustentable las condiciones de vida de la sociedad”. En el mismo informe sostiene que: “El eje recurrente donde se desarrollan acciones de responsabilidad social empresarial es por excelencia, la educación en su sentido más amplio.
La justificación para la elección de este eje de trabajo esta típicamente relacionada con el hecho de que la educación es visualizada como el instrumento por excelencia para el desarrollo a futuro, tanto del individuo como de la comunidad...”
Esta especie de compromiso social entre la empresa y la sociedad, tiene un reto, hoy, más vigente que nunca.
El mismo consiste en poner en juego el rol del empresario como anunciante, defendiendo y promoviendo comunicaciones publicitarias socialmente responsables, ya que tienen un papel decisivo en la tríada: anunciantes-agencias-medios.
Las pautas publicitarias deben estar en armonía con valores como cuidado y protección de niños y jóvenes, prioritariamente, y de la sociedad en general.
El CONARP, tiene por misión velar por la práctica de la autorregulacion publicitaria por parte de los anunciantes, las agencias de publicidad y comuniciación y de los medios de comunicación en defensa de la ética y el ejercicio responsable de la libertad de expresión comercial. Este párrafo está anunciado en el Preámbulo al que adhieren el CONARP y las entidades que lo integran, popugnando una serie de postulados y comprometiendose a honrarlos y a propiciar su observancia, por quienes integran la comunidad publicitaria.
Se puede trabajar consensuando, acercando intereses y posiciones de los actores sociales implicados en la construcción de un consumo cuidado, responsable e inteligente, dirigido a toda la sociedad. Es necesario poner especial énfasis sobre aquellas poblaciones que por razones diferentes – concernientes a sus etapas evolutivas, condiciones de vida, etc. - suelen tornarse más vulnerables.
Existen garantes sólidos para hacer esto viable, en particular, la actitud responsable de las partes implicadas.
Trabajar desde la salud es la vía. No desde la enfermedad. No hay otra posibilidad. Apelar a los aspectos saludables de la población para reducir los riesgos. Esto es educar para un consumo responsable. Esto es pensar en el futuro de todos sin excepción.
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